Cuando empecé a involucrarme en los videojuegos había algo que lograba entender. Yo era el único en mi salón de la preparatoria  al que le gustaban mucho los videojuegos y que todo el tiempo quería hablar de lo chingones que son.

Mis compañeros casi ni me pelaban o usaban otras cosas para cambiar de tema, después entendí que no todo es hablar de videojuegos o que tal vez mi grupo de amigos tenían intereses muy diferentes.

Era precisamente esa época donde mi vida eran los videojuegos; necesitaba encontrar un lugar, lejos, en donde las personas fueran mis amigos y hablaran el mismo idioma: internet (Xbox Live).

Siempre ha existido el mito de que ser un gamer, significa ser una persona solitaria, una persona que no le gusta convivir con los demás seres vivos y por eso se adentra en mundos virtuales.

Esto no puede ser más falso que un billete de 25 pejoj.

La realidad es muy diferente ya que siempre ha existido la convivencia dentro de estos mundos digitales, ¿recuerdan esas épocas donde jugar en los arcades significaba juntarse a echar el Street Fighter o el famoso King of Figthers?

Se hacían filas y filas para tirar la reta y por fin vencer al pro de la cuadra en ESE juego…

O bien ese cooperativo donde te unías en una recreativa tan grande que podían jugar hasta 4 personas ya sea con Sunset Raiders, X-men, Capitan Comando y muchos otros “beat-em-ups”…

¿Y cómo olvidar las retas de baile?

El tiempo ha ido cambiando esos momentos; ahora los “party-games” que popularizo Nintendo con sus juegos en el N64, en los que podías llegar a la casa de un familiar o amigo y eso se convertiría en un hoyo negro, donde las rivalidades se armaban hasta que la noche caía, han quedado casi olvidadas.

En lo personal nunca me tocó vivir esa época. Mis primos siempre eran los que jugaban mientras que yo quedaba en el olvido por ser le menor… todo porque ya saben, el menor.

Para mí, en cambio, siempre fueron juegos competitivos. La única persona que siempre se arriesgaba a jugar conmigo eran los más (más) grandes porque ellos ya habían pasado esa etapa de frustración de perder, y no quedaba más que ayudar al más desamparado (yo).

Recuerdo mucho a un alumno de mi padre que venía de Estados Unidos que siempre se sentaba conmigo a jugar Sunset Raiders en las tardes hasta poder llegar al jefe final. Juntos dominamos el juego hasta poder terminarlo.

Lo recuerdo como mi primer ejemplo de un cooperativo.

Los juegos evolucionaron así como la forma de jugar. Ahora todo está en estar conectados a internet y tener amigos de cualquier lado, nosotros los gamers no conocemos las fronteras.

Actualmente los juegos competitivos onile son la papa de todos los días y las compañías buscan éxito tras éxito en estos juegos.

Blizzard, con WOW y Overwatch ha logrado generar comunidades y equipos  que logran pasársela increíble no importa si ganan o pierden.

Es por eso que tengo una relación odio amor con este juego, y aún así se que si hay un amigo para jugar, siempre será divertido.

Hoy por hoy muero de ganas de jugar GBA Monster Hunter, otro título que permita en su totalidad ponerse de acuerdo, y qué mejor pretexto que para amarrar a uno de esos bichos enormes.

Es así que las plataformas online nos han dado amigos que te conocen más que personas que ves todos los días,  amigos que se  sienten cercanos y que los consideramos casi una familia.

La amistad sí existe en los videojuegos. Y si este 14 de febrero no tienen a una persona especial con quien pasarla, solo hay que voltear a ver a la bola de pelados esperando tu conexión para pasar un buen rato.

Feliz día del Amor y la Amistad. ❤️
Share.

About Author

Pizviote

1 comentario

  1. Mucha razón en este artículo, he conocido y mantenido grandes amistades jugando Overwatch y otras tantas los videojuegos han sido el tema en común y la amistad se ha reforzado. Ni que decir de la comunidad del GameBeastArmy en Facebook en donde la buena onda prevalece.

Leave A Reply