Hoy tenemos a Antonio Uribe engalanando GameBeast con unas dulces palabras sobre Pokémon, sus veinte añotes, y la forma en la que ha influenciado su vida. Quédense a leer, y sigue a Antonio en Twitter.


 

Quise escribir esto ayer pero se me fue todo el tiempo jugando la versión Red de Pokémon.

Probablemente se dieron cuenta de que ayer fue el aniversario número 20 de Pokémon, eso significa que la franquicia acaba de cumplir 20 años desde que salió su primer par de juegos: Pokémon Red y Pokémon Green. A Norte América nos llegó un par de años después, el 28 de Septiembre de 1998, antes de que la caricatura saliera en nuestro país. Acá las versiones fueron Pokémon Red y Pokémon Blue.

La caricatura se estrenó en 1999 y se volvió exitosa muy rápido, haciendo que en nuestro país vendieran toda clase de objetos coleccionables basados en los personajes, como los tazos. Fue tanto su éxito que se comenzaron a crear rumores de que la caricatura tenía mensajes subliminales (tema muy recurrente en ésos tiempos) y hasta empezaron a compartir textos donde decía que Pokémon era satánico y los nombres de las criaturitas desafiaban a Dios mismo.

Para mi generación, Pokémon fue más que una caricatura, se volvió todo un estilo de vida. Cada día en la escuela se hacía una discusión de qué había pasado en el capítulo y si te lo perdías no podías participar y te quedabas solo ese recreo. Recuerden que en 1999 el Internet no era algo de uso común (al menos no para un niño de 10 años) y todavía no teníamos Netflix, YouTube ni nada para tener acceso a lo que ya había pasado. En ese tiempo toda la información eran rumores que venían de los amigos de los amigos.

Supongo que en ese entonces el N64 ya había salido pero en pueblos pequeños como el que yo crecí, el Super Nintendo seguía siendo el rey. Si tenías acceso a revistas como la Club Nintendo, entre sus páginas estaban los anuncios del Game Boy Pocket. Por alguna razón siempre estuve atraído hacia las consolas portátiles, supongo que es un poco la idea de que es algo personal y no necesitaba la televisión para jugar o compartirlo con mis hermanos. Recuerdo haber pedido el Game Boy un par de veces a los Reyes Magos y haber despertado con la decepción de no encontrarlo bajo el árbol de navidad. Tener una consola portátil en ese entonces era un lujo inalcanzable para alguien como yo.

Pokémon

En el verano del año 2000, tuve la oportunidad de viajar a Chicago donde tengo varios familiares y entre tíos y mi abuela logré juntar 100 dólares para gastar en lo que quisiera. Me hicieron varias recomendaciones pero yo ya tenía algo en mente: regresaría de ese viaje con un Game Boy Color y un juego (si mi mente no me falla eran más o menos ésos 100 dólares completos). En fin, ya estando allá me di cuenta que el dinero no rinde y poco a poco fui gastando en cosas que me hicieron muy difícil la tarea de conseguir ese Game Boy.

Estuve todo el verano en Chicago, así que mis familiares con hijos de más o menos mi edad se estuvieron turnando para recibirme y pasearme. En uno de ésos turnos me tocó quedarme en la casa de una tía que tenía un hijo de mi edad y dos hijas un poco más pequeñas. Entre tantas aventuras que pasamos juntos lo que más recuerdo es una vez que hicimos cupcakes, la vez que brincamos como locos al ritmo de “Californication” que era el video de moda del momento y otra ocasión donde fuimos a regresar un VHS al videocentro más cercano en patines que nos tomó mucho tiempo porque algo cercano en carro no significa cercano en patines. Mi tía todavía se acuerda de cómo llegamos todos sudados, asoleados y sedientos.

Mi primo Miguel es un año más pequeño que yo, estaba en la high school en ese momento, le gustaban los deportes y practicaba Tae Kwon Do, como dije, nada similar a mí. Yo era más de jugar videojuegos, ver la tele y comer chucherías. Al final de mi estadía con ellos, mientras me despedía le platiqué de mi plan de usar el dinero que tenía para comprar el Game Boy y algún juego, cuando terminé de decirle me dijo que esperara y se fue corriendo a la casa. 2 minutos después regresó con un Game Boy Color con un juego y me dijo “Toma, es tuyo”. Mi primera reacción fue rechazarlo y decirle que no era justo, que era de él. A lo que me contestó que ellos tenían dos y que no había ningún problema que él podía jugar el otro y que su hermana aún era muy pequeña para entenderle a ese juego. Así es, el Game Boy que me regaló venía con el juego de Pokémon Red.

Ahora que lo pienso, si no hubiera sido por mi primo, probablemente no hubiera podido comprar un Game Boy, o tal vez sí, pero definitivamente no lo hubiera comprado con Pokémon porque, aunque era muy fan de la caricatura y los productos, no recuerdo haber estado enterado del juego.

Pokémon RedEntonces así, por casualidad y un primo increíble, llegó a mis manos el primer juego de Pokémon. No creo haber sido fan del juego desde el principio porque no es un juego fácil, quiero creer que me aferré a jugarlo porque estaba muy clavado con la caricatura. Además, es un juego RPG cargado de mucho diálogo y en ese entonces yo no hablaba nada de inglés. Todavía recuerdo que me frustraba mucho jugarlo porque no sabía a dónde ir ni qué tenía qué hacer, tengo el vago recuerdo de otro primo explicándome cómo usar CUT para llegar a gimnasio de Lt. Surge. La primaria a la que iba era de gobierno y no teníamos la clase de inglés. Mucho de mi vocabulario lo saqué de jugar Pokémon Red, Zelda A Link to the Past en el SNES y más adelante, los TCGs Yu-Gi-Oh y Magic The Gathering.

Yo ya jugaba mucho y era muy clavado de varios juegos en mi Super Nintendo, pero Pokémon abrió otro nuevo género, el RPG. Desde esa versión no me ha faltado de jugar ninguna generación. Si bien, dejé de ver la caricatura, nunca dejé de consumir cosas de la franquicia y es que, lo que le faltaba a la caricatura, al juego le sobraba.

Soy de un pueblo muy pequeño en el estado de Michoacán, donde no había muchas cosas que pudiera hacer, los videojuegos y los libros (después el internet) fueron los que me abrieron las puertas a otros mundos y aventuras. Creo que eso fue lo que hizo que Pokémon creciera tanto: la historia es sobre un niño que sale de su casa a viajar por el mundo viviendo aventuras acompañado de sus criaturitas y en ese mundo no importaba si tenías 10 años (como el protagonista). Otra cosa importante es que Pokémon siempre fue un juego de comunidad, desde sus primeras versiones nos obligaba a buscar a alguien con la otra versión para poder conseguirlos a todos y cumplir su famoso lema: “Gotta catch ’em all”.

En fin, para no hacer esto tan largo y ya dejarlo ir, Pokémon ha sido un fenómeno al cual he pertenecido desde 1999 y dudo bajarme en los próximos años. Mi primer tatuaje fue de inspirado en los personajes y estoy considerando hacerme otro basado en el sprite de Red y Pikachu de la versión Yellow. Mi nick en internet está basado en mi tipo de Pokémon favorito (Fire) y muy probablemente es mi favorito porque mi primera versión fue la Red. La idea de estudiar mi carrera está muy fundada en los videojuegos y Pokémon tiene un espacio importante ahí, junto a otros grandes como Zelda, Mega Man X, Donkey Kong y otros más.

Pokémon, muy felices 20 años y gracias por todo lo que has inspirado.


Originalmente publicado en el blog de Antonio Uribe

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