Ahora hay chicos videojugadores veinteañeros que ni nacían aún cuando a mí me tocó, como videojugador, la crisis de 1994, cuando en cuestión de días el dólar se disparó de $3 pesos a $8 y acabó en $10. En ese entonces yo no sabía qué estaba pasando ni por qué, sólo escuchaba a los adultos sufrir por el alza de precios y maldecir a las UDIS y a Carlos Salinas de Gortari, el presidente que acababa de terminar su sexenio. En aquellos años, antes de la crisis, un juego de Super Nintendo costaba unos $180 pesos nuevo, cerrado, y usado unos $120 pesos. Los precios variaban de acuerdo a la demanda, por supuesto; por ejemplo, los RPG de Squaresoft, como Final Fantasy IV o Chrono Trigger, costaban $400 pesos usados (nuevos era imposible conseguirlos).

Los precios en las tiendas departamentales o especializadas en videojuegos siempre andaban sobre los $400 pesos. Después de la crisis vino la época oscura, donde los juegos rondaban los $350 pesos en el mercado gris y empezó a fortalecerse la cultura del intercambio de cartuchos (uno pagaba de $10 a $150 pesos, dependiendo la calidad del juego deseado, para intercambiar juegos en el mercado informal).  Pero como los juegos ya no estaban tan buenos como a principio de la década de 1990 y lo que pegaba fuerte eran los juegos de arcade, recuerdo que no noté un daño fuerte a la economía de mis papás con esta alza de precios.

También, en aquella época, se fortaleció el consumo de piratería gracias a la llegada informal del PlayStation. La única distribución autorizada en esos días era la de Nintendo, através de la importadora Itochu (antes C.Itoh y después Gamela), por lo que empezó a perder terreno frente al mercado gris y negro. Y esto se notó muchísimo con la llegada del Nintendo 64, consola hecha a prueba de piratería y cuyos cartuchos, incluso en el mercado gris, eran carísimos para la época, y su precio rondaba entre los $400 y los $600 pesos. Comprar cartuchos de N64 en las tiendas departamentales era un lujo, pues costaban más de $1,000 pesos. En esos días, por supuesto, quien más se benefició de la crisis fue el PlayStation con chip y los juegos piratas.

Cartucho Nintendo 64

El 18 de enero de 2016 hubo una noticia fuerte para el videojugador mexicano: Microsoft le avisó a los usuarios del servicio de paga Xbox Live Gold, que la tarifa anual se va a incrementar, de $600 pesos a $1,000 pesos, a partir del 18 de febrero de 2016. Obviamente, quien pague el servicio antes de la media noche del 17 de febrero, pues se va a ahorrar $400 pesotes. Después, ya no. Y eso es porque  durante 2015 el peso empezó a perder fuerza frente al dólar dramáticamente. Los rumores dicen que en poco tiempo un dólar costará 20 pesos mexicanos y ahí se va a quedar. bajando y subiendo unos centavos durante mucho tiempo. Y creo que el aumento de precio del servicio Xbox Live Gold, que era de esperarse, es la punta del iceberg.

Esta devaluación le cae muy, muy, muy mal a Microsoft, la primera compañía que públicamente tuvo una reacción drástica frente a la crisis financiera en México. El mercado de las consolas no está pasando por su mejor momento y tanto el PlayStation 4 como el Xbox One están batallando duro para colocar sus ya no tan nuevas plataformas. Hace poco una estadística indicó que el mercado fuerte para Xbox One estaba en América Latina. Y sí. Personalmente viví la estrategia de Microsoft para colocar (y muy bien) al Xbox en México y varios países de América del Sur. Fueron días duros para la compañía, sobre todo por el episodio del Aro Rojo de la Muerte del Xbox 360, pero con buenas decisiones fortalecieron la marca y se ganaron la confianza de los consumidores mexicanos, tal como lo hizo Nintendo através de Gamela en la década de 1990.

Tener esa confianza es algo que las compañías saben cuánto hay que valorar y cuánto hay que trabajar y perder para obtenerlo. El aviso del incremento de precio en la suscripción de Xbox Live Gold (un servicio que es ya casi imprescindible para disfrutar cualquier videojuego 100%) suena dramático; ¡más de 60% de aumento! Pero sé que los videojugadores mexicanos lo aceptarán por fidelidad a la marca, aunque se quejen con muchas groserías en las redes sociales. El problema no es tanto este aumento de precio en el servicio. El verdadero problema vendrá con el aumento de precio en los juegos.

En la generación del Xbox 360, los juegos AAA costaban $800 pesos en su lanzamiento y gradualmente se abarataban (especialmente los que eran distribuidos por Microsoft, como Halo o Gears of War). Casi sin darnos cuenta, por la lentitud de la transición, en la generación del Xbox One los juegos comenzaron a costar entre $1,000 y $1,200 pesos, sin importar su calidad. Eso cuando el percio del dolar subía y bajaba alrededor de los $15 pesos. El precio del servicio Xbox Live Gold en dólares es de $60, que equivalen a $1,090 pesos mexicanos (es decir, Microsoft está amortiguando un poco el nuevo precio, a final de cuentas).

Xbox Live Card

De pronto este cachito de plástico se vuelve más caro. Ouch.

¿Y los juegos? Los juegos cuestan lo mismo en Estados Unidos: 64 dólares ya con impuestos; es decir, $1,164 pesos al tipo de cambio de estos días. Si con el dólar a $15 los juegos de 64 dólares ($960 pesos) los daban en $1,200, no me parece descabellado que muy pronto vayan a costar entre $1,350 y $1,400 con el dólar a $18. Y si el dólar llega a $20, no quiero ni ver.

Esto le cae mal a Microsoft porque México es de sus mercados más fuertes, y preveo un déficit de ventas con los juegos costando $1,400 pesos (que requieren, además, casi todos, de pagar un servicio anual de $1,000). Todo esto me recordó a la devaluación de 1994, donde los videojugadores (o, mejor dicho, la economía de nuestros papás), tuvimos que refugiarnos en las alternativas: la piratería y los juegos de maquinitas.

¿A qué vamos a recurrir los videojugadores de esta época? Obviamente vamos a buscar una zona de seguridad, donde podamos seguir jugando sin que se vea afectada nuestra economía (o la de los padres de los videojugadores jóvenes). Y esa zona está en los juegos móviles, que se fortalecerá en 2016 como nunca. Son juegos de fácil acceso, fácil consumo y baratos o gratis. También se fortalecerá el mercado de los free-to-play de PC. No hablo de los juegos de Steam (que verán también un obligado incremento en sus precios para nuestra región), sino de los juegos tipo League of Legends. Siendo el mercado latinoamericano tan importante, las compañías distribuidoras buscarán satisfacer la demanda en las plataformas móviles y en PC, abandonando con mayor ímpetu la distribución en plataformas caseras.

Esta crisis financiera en un mercado tan fuerte acelerará la transición de las plataformas para jugar y 2016 moldeará la forma en la que jugaremos en los próximos años. Lo bueno es que Activision ya compró a King, los creadores de Candy Crush. Delicious!

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Densho

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3 comentarios

  1. Omar Gonzalez on

    La tablita de salvación para Microsoft, Sony o Nintendo debería ser la distribución digital; no es un secreto que el juego físico tiene costos de producción adicionales, costos de importación o impuestos adicionales ¿Por qué tenemos que pagar lo mismo o más por un juego sin esos costos? Si compró un juego puedo pedir una factura, si tengo la actividad económica adecuada, deducir el juego de mis impuestos ¿pero si loo compro digital? Recibo un recibo a medias en mi correo que no sirve para la maldita la cosa, ni siguiera parece pago el impuesto a mi país. Creo, éstas compañías deberían fortalecer el canal digital de distribución, seguramente sería un paliativo, pero a los consumidores nos beneficiaría bastante.

  2. Max Romero Segura on

    Pues en lo personal mi estimado Densho, me quedaré con mis juegos y consolas de la pasada generación hacia atrás (PS3, XBOX360, PS2, N64, SNES y NES). Tengo varios juegos sin terminar (entre ellos, grandes RPG’s: Dragon Quest VIII, Chrono Cross, Final Fantasy VI, etc.) y quisiera conseguir varios clásicos, por lo tanto la generación actual esta negada para mi, aún más con el alza del dolar. Y vieras como me entretengo con Piano Tiles 2…

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